Un segundo sistema operativo para las organizaciones

Un segundo sistema operativo para las organizaciones

Para dar respuesta a la dicotomía explotar-explorar las empresas deben funcionar de forma simultánea con dos diferentes tipos de “sistema operativo”

El mundo, los mercados, se mueven, se transforman con una cada vez mayor velocidad. Las empresas, las organizaciones de todo tipo en general, no están siendo capaces de reaccionar con eficiencia a esa aceleración. Y es que resulta imposible o, al menos, muy difícil hacerlo desde unas estructuras organizacionales y operacionales tradicionales basadas en jerarquías y altos niveles de burocratización.

Una respuesta cada vez más aceptada a esta contradicción es el reconocimiento de la necesidad de que las empresas funcionen de forma simultánea con dos diferentes tipos de “sistema operativo”. No es una idea extraña a la forma en la que funciona nuestra mente y que psicólogos como Daniel Kanheman han descrito hace tiempo: una convivencia entre un sistema de pensamiento rápido de carácter emotivo con otro tipo de pensamiento más lento y racional.

Lo mismo debería pasar en las empresas. Así lo plantea Jonh P. Kotter en su libro “Accelerate”: si queremos explotar un negocio de forma eficiente, hoy no sabemos hacerlo de otra forma mejor que utilizando sistemas jerárquicos y burocracia. Por lo tanto, si además deseamos ser capaces de responder de forma ágil a los retos y oportunidades, no queda otro remedio que hacerlo con otro sistema que, aunque simultáneo al primero, funcione de manera completamente diferente.

Kotter sugiere la estimulación de agentes de la propia organización que voluntariamente se constituyan en pequeñas estructuras en red con el objetivo de responder de forma ágil a cada determinado reto u oportunidad detectada. La mezcla inteligente de diferentes perfiles resultará crítica en la configuración de estos grupos. Como ha demostrado la investigación, el éxito y la capacidad creativa de un grupo viene determinado en gran medida por su carácter abierto. La endogamia es mala para el correcto funcionamiento de este segundo sistema operativo de las empresas.

No muy alejado de este concepto de segundo sistema operativo, la idea de las aceleradoras gana adeptos de forma creciente. Un cada vez mayor número de empresas está optando por crear ecosistemas de innovación con una estructura de “sistema solar” que las rodea de organizaciones más pequeñas y ágiles con capacidad para aportarles las ideas e innovación que necesitan. Es el caso del paso dado por empresas como Nike o Disney, de la voluntad de la cadena de Marriott de convertirse en incubadora de las ideas relacionadas con la gastronomía, o de la ya veterana en este ámbito Wayra, de Telefonica.

Pero la innovación puede ser también impulsada internamente a partir de conceptos más sencillos. Adobe ha puesto en marcha un programa interno de impulso del inter-emprendimiento basado en el reparto de Kickbox, un kit que contiene cuatro elementos de ayuda para comenzar a poner en marcha una idea: herramientas de innovación, instrucciones de uso, cafeína y azúcar en forma de un vale de Starbucks y, de forma más significativa, una tarjeta prepago con 1.000 dólares. Un kit que, más allá de la ayuda material que pueda significar, encuentra su valor más esencial transmitiendo un importante mensaje a los empleados de Adobe: tienes permiso para desarrollar tu idea.


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Esta es la quinta idea de nuestro Radical2